Comer en África

Una de las primeras cosas que piensas antes de viajar por primera vez a África es en la comida. Los miedos te invanden y como si estuvieras poseido por tu madre, te repites cosas como: voy a pasar hambre, mi estómago no lo resistirá, voy a comprar otra caja de fortasec, bueno... mejor dos cajas, y suero oral para hidratarme despues de vomitar,  y ya de paso voy a comprar galletas y patatas fritas, y barritas energéticas por si me encuentro en una situación extrema como la de Indiana Jones en aquella escena en la que le sirvieron sopa con ojos. Porque eso sí, yo lo voy a probar todo, pero ojos... ojos no como!!

Pues diré, para todos aquellos que aún no hayan tenido la suerte de viajar a algún pais africano, que nada mas lejos de la realidad. Y si bien, por la falta de costumbre o por la cultura tan diferente, alguna comida si puede resultar incomible para el paladar de un blancucho y que en más de una ocasión por no quedar mal con las personas que me invitaban, comí  cosas que, digamos que mi memoria gastronómica intenta olvidar..., la verdad es que en general en África se come muy bien. De echo, no sólo no necesito el fortasec, ni el suero oral, sino que vuelvo siempre con algún kilo de más.

Si algo saben en África es de cocina. Y además de esa forma de cocinar que tenían nuestras abuelas en las que la comida pasaba horas a fuego lento en la olla.

Allí el tiempo va más despacio, tienen otro ritmo, al que te acostumbras facilmente. Y con esa tranquilidad, preparan cada comida minuciosamente, desde el corte perfecto de las verduras, a la disposición en los platos.

En Costa de Marfil son unos maestros preparando cosas como el pescado o el pollo a la brasa, acompañado de verduras y un delicioso cous cous de mandioca llamado attietké. Para mi en este plato no puede faltar el alokó, se hace con el platano macho muy maduro y frito.


Otra comida fantástica es la salsa de berengena (sauce aubergine) acompañada de foutou banane (una bola hecha con banana, mandioca, aceite de palma, agua y sal)  o arroz blanco. Esto último lo comen casi a diario acompañandolo con multitud de salsas.

                          


La cocina senegalesa nos ofrece manjares como el thieboudienne, arroz con pescado y verduras en el que no pueden faltar ingredientes como la yuca, la berengena, la zanahoria... Es todo un placer para los sentidos.

 


La cocina marroquí, por su cercanía, es más conocida. Es maravillosa y cada plato es un festival para la vista y el gusto.

Desde los platos más conocidos como el cous cous con verduras, garbanzos y distintos tipos de carne; el tajine de pollo, cordero, ternera o verduras que se hace a fuego lento en un recipiente del mismo nombre; a los platos menos conocidos como las sardinas con patatas y verduras al horno.

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Y por supuesto, sobre todo en los paises tropicales, montones de frutas que te harán descubrir el verdadero sabor del mango, el coco, el aguacate, los plátanos, la fruta de la pasión, la piña, etc...

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Esto es sólo una pequeña muestra del tipo de comida que puedes encontrar viajando a África, bueno, ésto y dosis elevadas de picante...
Así que si estás apunto de viajar al continente vecino, dejate en casa los miedos y bon appetit!!!